ROMA (PARTE 3)
“Es mi sueño viajar a México” me han dicho algunos italianos. “Mi sueño era venir a Italia”, les digo. Ya ven, que no somos tan diferentes.
El Coliseo
En Roma visité el Coliseo, el monumento con el que siempre relacionamos a Roma. Se llama Coliseo porque en la antigüedad había una gran estatua de cobre -de tamaño colosal- justo al lado del estadio, probablemente de algún gobernante, conocida como “El Coloso”. Tiempo después, la estatua desapareció; se cree que la fundieron para aprovechar el metal. No hay mucho más qué decir sobre este lugar, es el esqueleto de un lugar utilizado en la antigüedad para entretener a la población -pan y circo, amigos, pan y circo-.
Tip de Viaje:
*Aquí también hay que pagar entrada y si pagan la visita guiada, los llevarán también por el Foro Romano, donde hay también varias ruinas y arcos antiguos.

El Coliseo

Así se ve el Coliseo por dentro

Hay una estación del metro que te deja enfrentito del Coliseo

Foro Romano

Arco en Foro Romano
Fontana de Trevi
Ya estado por ahí, también me di una vuelta por la Fontana de Trevi, la fuente más grande de la ciudad y en la que se acostumbra aventar monedas: una para regresar a Roma, dos para encontrar el amor y tres para casarte (no, no aventé monedas).
Se llama Fontana Di Trevi porque está al centro de 3 calles principales (tre vie).

Fontana Di Trevi
La Chiesa del Gesù
La Iglesia de Jesús es la primer iglesia de los jesuitas. Fui aquí por recomendación de un amigo y me han pasado cosas bien bonitas en este lugar:
Además de la iglesia principal, el lugar alberga las cámaras de San Ignacio de Loyola, el fundador de los jesuitas. Es San Nacho uno de mis santos favoritos porque además de sus “Ejercicios Espirituales”, es por él que Cielo Rojo -mi empresa- comenzó una de sus mejores etapas y a partir de ahí todo ha ido mejorando en nuestro camino emprendedor.

Cámaras de San Ignacio
En Cielo Rojo realizamos una aplicación móvil para Editorial Buena Prensa (la editorial católica más grande de Latinoamérica), diseñamos el personaje de San Nachito y desarrollamos la aplicación para hacer el Examen Diario de Conciencia y poder llevar las enseñanzas de este tipazo que fue San Nacho a nuevas generaciones en la era digital.
Antes de esto, este “santito” era para mí una estampa que se pega atrás de la puerta para que no entre el chamuco a tu casa, ¿la ubican? Bueno, ahora, gracias a nuestros amigos de Buena Prensa, conocemos a un personaje histórico que sorprende con su obra.

Firma de San Ignatius de Loyola, Nachito pa los cuates 🙂
Algo invaluable es que trabajando en este proyecto hemos conocido a gente increíble, como el Padre Daniel y mi querido amigo Josesísimo, todo por recomendación de otro muy querido amigo, Rodrigo -quien probablemente no tiene mucha idea del impacto que ha tenido su apoyo-. Y por si tanta buena onda no fuera suficiente, también hemos aprendido sobre una manera diferente de percibir la espiritualidad. Los jesuitas hacen cosas, salen al mundo con la consigna de hacerlo un lugar mejor. Me gusta esta manera de vivir la fe, no de creerla, de vivirla.
La cámara de San Ignacio
Recorro la cámara de San Ignacio y descubro que tiene mesas, roperos, sillas y el techo muy parecidos a los de la casa de mi abuelita y además, ¡huele igual! Así que me quedo ahí un muy buen rato, observando, recordando, sonriendo.

Los muebles de San Nacho son como los de mi abuelita <3

Me voy a comprar una silla como esta y la voy a pintar de azul 🙂

El techo era igualito al del cuarto de mi papá (lo sé, soy una cursi)
La Misa en inglés
Hay una capillita en donde está por iniciar una misa. Hay gente que llega y se sienta y no entiendo si es un evento privado o si cualquiera puede permanecer ahí. Me acerco a una monjita que estaba por ahí y me dice que claro, que puedo quedarme. Le hago caso y me acerco. La capilla estaba llena, habría unas 20 personas. Curiosamente, quedaba una silla vacía. Me paro en la puerta, a la entrada. Un señor me invita a leer los cantos desde su misal. Me hacen un espacio y me hacen sentir bienvenida.
Me dan un misal a mí también y me hacen espacio para usar la silla vacía. Llega el padre y oficia la misa. Fue mi primera misa en inglés. 🙂

Capilla en las cámaras de San Ignacio
Hospitalidad Jesuita
Resulta que sí era un evento privado y que no cualquiera podía quedarse. Era una reunión de profesores de Universidades Jesuitas de Estados Unidos que seguramente habían tenido que hacer mucho para estar ahí. Con todo el derecho podrían haberme dicho que me fuera.
Pero me dieron la bienvenida y me dejaron ser parte de su ritual. Platicamos un poco después de la misa, nos presentamos, me contaron eso de que eran profesores y me dijeron que les había dado mucho gusto compartir ese momento conmigo.
Nunca me había pasado algo así, me sentí parte de algo más grande que yo y entendí mejor que nunca de qué se trata lo que me inculca mi mamá o me enseñaban en la escuela de monjas. Sí se trata de fe, pero se trata también de buscar ser una persona buena. De tratar bien a los demás, no sólo de decir, sino de hacer cosas. ¡Punto extra para San Nacho!