Pasé 18 meses, 3 semanas y 5 días en caída libre. Sé que fueron tantos días porque los conté, sé que fueron en caída libre porque así se sentían.
Y de pronto, un sábado soleado algo cambió
Algo pasó desde que empezamos a planear vernos. Algo pasó también, camino a Tepoztlán.
Se nos cruzó una turba, nos cerraron la carretera, tomamos un camino nuevo, recargamos pila con un sope delicioso que no era de cecina.
Por fin llegamos a Tepoztlán. Comimos pizza, bebimos cerveza y compartimos como 10 años de nuestra vida en tan sólo 1 hora.

Camino a Tepoztlán
- Armaste tu ruta jeepera, se nos hizo de noche
- Cenamos un hotdog y compramos como 10 chelas para cada quien, porque más vale que so sobre y no que fa falte
- Aprendí qué es el bamboleo de la muerte
- Esquivamos ramas
- Quedamos de lado y hacia arriba en pequeñas montañas que subiste como si le hubieras enseñado a tu jeep a subir escaleras
- Llegamos al punto mas alto de la ruta en el cerro
- Vimos las estrellas y me contaste que los 3 Reyes Magos son también el Cinturón de Orión
- Me enfermé de la panza
- Vimos el amanecer
- Desayunamos
- Volvimos

Comenzando la ruta antes de la luna nueva. Creo que fue el único camino planito… 2 minutos después, ¡puras piedrotas!

Salió el Sol 🙂
Y también volvieron cosas, nacieron nuevas ideas y volvieron sensaciones. Regresó la emoción por vivir experiencias nuevas, el deseo por hacer cosas, el amor por mi trabajo, las ganas de salir de la cama y de sentir el sol en la piel. Regresé yo y también volviste tú. Gracias, por ese momento, por compartir un pedacito de tu vida conmigo y por encender -tal vez sin querer- una nueva llamita de luz en mi corazón.
Gracias por toda tu magia y por compartirla conmigo.
Gracias Mau 🙂

Las caras de la destrucción, jaja

#TraigoLosOjosRojos
¡Hola Esthela!
Llegué a tus letras por casualidad, buscando curiosidades y memorabilia de La Barranca porque estoy trabajando en algo muy bonito sobre ellos, porque también los amo y los sigo -casi- donde quiera que vayan. Así fue que leyéndote encontré mucho de lo que escribo también, me identifiqué pues, y no quise dejar pasar el momento de coincidir. Esta entrada tiene ya un par de añitos pero con suerte lees el comentario y sabes que hice clic con tus textos y seré una lectora asidua de lo que ya hay, o de lo que escribas en adelante si es el caso. Abrazos.
¡Hola Liza! Qué bonito leer tu comentario, entraré a tu blog para leerte también. Me gusta pensar que las casualidades no existen, sino más bien las sincronías y que es aquello que nos alimenta el alma lo que nos conecta con otras personas. Me emociona que haya sido la música de La Barranca la que nos haya hecho coincidir y conectarnos, aún después de tanto tiempo de seguirlos siguen haciendo magia. Ojalá que pronto la pandemia nos deje coincidir en alguno de sus conciertos o juntarnos para platicar y escuchar sus discos. Te mando mucha buena vibra en tu proyecto 🙂 ¡Abrazos!