FLORENCIA
Mi primer tren y el día en que fui un polizonte
Para llegar a Florencia compré un ticket para el tren regional. Salía a las 12:30, llegué a la terminal a las 11:00 am. Todo bien. Pregunté en qué andén salía ese tren, me señalaron dónde y fui para allá. En la entrada estaba el conductor, le pregunté si ese era el tren a Florencia, me dijo que sí.
Así que, muy confiada, me quedé fuera de la puerta de entrada al tren. Dieron las 12:20 y me subí. Como a la media hora, se acerca una chica y me dice -en italiano- que estoy ocupando su lugar.
El chico que está sentado a mi lado me traduce al inglés y le enseño mi ticket. Me dice que ¡me equivoqué de tren!, que mi boleto es de un tren regional y me subí a un tren rápido (estos trenes llegan 3 veces antes al destino y son también casi 3 veces más caros -qué lista, ¿verdad?, juro que fue sin querer-).
Esa misma escena de cambiar de asiento se repitió otras 3 veces. Todo el tiempo estaba esperando que llegara el señor que revisa los boletos, con miedo a que me esposaran y me llevaran a la cárcel del tren (jajaja) pero nomás no llegaba nadie.
Después de andar paseándome por los vagones, de asiento en asiento y casi llegando a Florencia, llegó una señorita a pedir mi boleto. Le expliqué cómo había estado la cosa y primero me dijo que nada, que tenía que pagar el boleto completo. “Ok, no hay problema, ¿cómo te pago?” -le dije, muy amablemente y sonriendo. No sé muy bien a qué se debió lo siguiente, pero 2 segundos después me dijo: “está bien, dejaré que te quedes porque soy una buena persona”, me dejó seguir en el tren y llegar a Florencia sin tener que pagar extra. (¡¡¡Fiuuuu!!!)

El día en que fui un polizonte, #clandestina #viviendoenelpeligrodesde1981 😛

Mi amiga Giovanna dice que bebo como pirata y, pues bueno, una vez pirata, para siempre pirata 🙂
Tip de viaje:
Cuando tomes un tren, debes fijarte en 4 cosas: 1) en el horario, 2) en el andén 3) en el número de vagón 4) en el número de tu asiento. Si algo no coincide, -no seas como yo- pregunta y enseña tu ticket.
Florencia
¡Florencia huele a comida! A pizza y a comida típica que no sé cómo se llama.
Para mí es -hasta el momento-, la ciudad más bonita de Italia. Las calles de Florencia coinciden con la imagen que tenía cuando soñaba con venir aquí: calles pequeñitas, empedradas, cafés en las banquetas, gente platicando y pasando el tiempo en las esquinas.

Cafecito de Florencia

Calle de Florencia a las casi 9 de la noche 🙂

Otra callecita de Florencia
Being a homeless
Estando en Roma reservé un cuarto para hospedarme en Florencia por Air B&B pero el dueño nunca me respondió para confirmar, así que cuando llegué a Florencia no tenía habitación. Saliendo de la terminal de trenes me metí a un restaurante y estuve ahí unas 2 horas, busqué de nuevo habitación pero ahora en Booking.com y encontré un hotelito nada caro, después de comer -pizza y cerveza- me fui caminando, guiada por Google Maps hasta encontrar el hotel -cásate conmigo internet-. La pizza de Florencia es mejor que la de Roma. Mi maleta pesa más que cuando salí de México.
En el hotel conocí a Carmel, una señora de Boston y a Pino, un italiano, los dueños del lugar. Ellos se conocieron en Italia, así nomás, caminando por la calle. Llevan 20 años juntos.
Tips de viaje:
Está muy de moda usar Air B&B. Yo sólo lo he usado 2 veces y la verdad es que no me ha ido bien (cada quien habla como le fue en la feria). A mí, en lo personal me ha funcionado mejor Booking.com para encontrar B&B y/u hoteles no caros.
Un tip cuando usen Air B&B es que seleccionen en los filtros la opción de habitaciones que no necesitan confirmación, así se evitarán el mal trago de estar esperando y que no les respondan.
Lo ideal sería que hagan su plan de viaje con anticipación y que reserven el hospedaje con tiempo, incluso desde antes de salir de su país. Esto es lo ideal, si lo logran, díganme cómo le hicieron (jajaja). Para mí, este viaje ha ido pasando de a poco, he reservado mis habitaciones con un día de anticipación y ha estado bien. Esto puede ser un poco más cansado, pero también te da chance de tomar decisiones en el camino, quedarte más tiempo en un lugar si te gustó o bien, quedarte menos días si un lugar no te latió tanto.

¡¡¡¡Steeellaaaaaa!!!! (Arte callejero en Florencia)
El David de Miguel Ángel
En Florencia hay 2 obras de arte importantes (bueno, famosas): El David de Miguel Ángel y El Nacimiento de Venus de Botticelli.
Sólo fui a ver a El David, al Museo de la Academia. Acá me tocó hacer fila, pero estuvo bien, conocí a una familia peruana (me he topado muchos peruanos en este viaje). Ellas son las que me dijeron que mi acento era rarísimo (jajaja), me dijeron “pensé que eras española”, -no, no, soy mexicana 🙂 -.
El Museo de la Academia tiene El David y ya. O sea, tiene otras obras de arte, pero nada espectacular. Creo que si no estuviera ahí el David, nadie iría a ese museo.

¿No les encanta que se llame “El” David? Ahorita vengo, voy a ver al David 🙂

El David, acá suena algo así como “Il Davide”
Cantuccini
En Florencia probé un postre que se llama cantuccini, son unas galletas de almendra (muy duras, por cierto) que se remojan en un vasito de vin santo (el vino santo es el que usan los padrecitos para consagrar las ostias de la comunión, ¡en serio!, ya le pregunté a varias personas y todas me dijeron que sí). El vino santo es fuerte, dulcísimo y emborrachador, esos padrecitos sí le saben, jaja.

Cantuccini con vin santo
Tip de viaje:
También puedes caminar por el Ponte Vecchio, tomar un café en la Piazza del Duomo y visitar el Duomo de Santa María Novella (la catedral), para este último es necesario comprar las entradas por internet, si no, no podrás entrar porque no tienen taquilla en el lugar.

Ponte Vecchio, Florencia

Duomo Santa Maria Novella, la impresionante Catedral de Florencia. Pregunten por la pizza del Duomo y la encontrarán.
Tour a la Toscana
Estaba buscando en internet unos boletos para el tren a Perugia, la siguiente cuidad a la que quiero ir, cuando vi el anuncio de un tour a los viñedos de la Toscana. Me pareció buena idea y compré el tour -buena idea, pero mala idea-.
Estuve en Siena, San Gimignano, Chianti y Pisa. Todo en un día, cansadísimo y con sólo de media a una hora para estar en cada lugar. Ya sé que había dicho que no haría tours en este viaje, -debo hacerme caso más seguido-. Cada uno de esos lugares merecía estar al menos 2 días para caminarlos a gusto.
Siena
Siena es una ciudad medieval, con una arquitectura gótica increíble. Te hace sentir como si estuvieras transitando por el pasado. Tienen además, costumbres que conservan desde la antigüedad, como una carrera de caballos (el Palio de Siena) que hacen en el centro de la ciudad -la Piazza del Campo-, todos quieren ganar aunque el premio no es dinero ni alguna posesión material, compiten por el honor. El que gana se lleva un banderín que ostenta a su pueblo como el más chingón de la región, y así, hasta el siguiente torneo -y por los siglos de los siglos-.
Siena tiene también una catedral hermosa, con muchas obras de arte y los pisos más bonitos que haya visto nunca: mármol con grafito (bajo relieve pintados con pigmentos naturales).

Siena, Toscana

Siena

Duomo de Siena

Piso de mármol y grafito en el Duomo de Siena
San Gimignano
Es un pueblito amurallado, con castillos y toda la cosa. Tiene además uno de los miradores más imponentes de la Toscana (mi foto no le hace justicia, la verdad). ¿Se imaginan vivir en una ciudad así?

San Gimignano

Vista desde San Gimignano
Chianti
Acá es LA Toscana. Todo es verde y con campos repletos de uvas. Chianti es un pueblo productor de vino y aceitunas. Sé que varios de ustedes habrían sido muy felices en este lugar. Sé que yo hubiera sido feliz de quedarme por más tiempo.
Aquí tomé vino tinto y vino blanco, comí lasagna y carnes frías con tapas de pan con aceitunas guisadas. También nos dieron cantuccini. Me faltó tiempo y un poco más de vino. Creo que en mi prossima volta a Italia, me voy a venir directo para acá.

Chianti, La Toscana

Tabla de quesos y carnes frías en Chianti

¿Ven lo que les digo? Me faltó más vino 🙂
Pisa
La famosa torre inclinada es parte de la catedral de Pisa. Para entrar a ambos edificios hay que reservar y pagar para entrar, pero los tiempos del tour no coincidieron con los de la entrada, así que sólo los vi por fuera.
Aquí me pasó algo que después se repitió en las “atracciones turísticas” de otras ciudades. Los turistas pueden (podemos) llegar a ser una plaga, todos amontonados y sin apreciar lo que un lugar puede ofrecerte. Casi toda la gente que estaba en Pisa fue a tomarse la misma foto: todos deteniendo la torre. Yo sé, cada quién, pero si algo tengo claro es que los lugares más turísticos son también lo más alejado que puede haber de la “vida real” de un lugar.
Un viaje te enriquece cuando platicas con la gente local, aprendes cosas nuevas como alguna palabra o alguna manera de comunicarte aunque no hables el idioma; cuando pruebas la comida típica y también la comida callejera; cuando derribas al menos uno de tus límites.
Tip de viaje, cortesía de Charles Bukowsky (robado del Facebook de mi amiga Zoe):
“Wherever the crowd goes, run in the other direction. They’re always wrong.”

Torre de Pisa
En este pequeño viaje conocí a una pareja de españoles -quienes me confirmaron lo del vino santo, dicen que en España se usa igual- y a Ana, una chica brasileña con la que estuve todo el tiempo, nos enseñamos palabras en español y portugués (aunque a estas alturas, sólo recuerdo el “gracias=obrigado”).
Dejo Florencia con una sensación de curiosidad infinita. Italia está siendo mucho más de lo que yo esperaba que fuera. Arrivederci Firenze, nos volveremos a ver.
Sthella! Cuando estoy leyéndote me da la impresión de que estás contándome todas ésas maravillas mientras tomamos una cerveza!
Me encanta y lo disfruto harto!
Un abrazo con cariño y adelante : sigue conociendo para que sigas contando!!!