“Tutte le strade portano a Roma”
Este ha sido un viaje especial por varias razones: es mi primer viaje fuera del país, es mi primer viaje sola y tan lejos de casa. Un encontronazo con el miedo: a lo desconocido, a mis límites; a estar lejos de los abrazos de mi madre, de lo cómodo y de lo estable. Otra manera de la vida para decirme que es momento de crecer, de soltar, de seguir adelante.
Para mí “miedo” es una palabra poderosa, puede paralizarnos, detenernos, pero también puede servir como motor para impulsarnos a hacer y superar cosas que nos hacen una mejor versión de nosotros mismos.
Y no sé ustedes, pero casi todos mis temores comienzan con la frase “¿Y si?”… “¿Y si me pierdo?, ¿”Y si me equivoco?”, “¿Y si no sé qué hacer?”, “¿Y si cuando vuelva ya no está?”
Pero, ¿saben? Soy muy afortunada al tener como amigos a personas grandiosas que me animan y que tienen mejores preguntas que las mías: “¿Y si te encuentras?”, “¿Y si aprendes?”, “¿Y si logras resolverlo?”.

What if…
La verdad es que no pasa nada si no haces lo que quieres pero justo ahí está el peligro, no te pasará nada malo pero tampoco nada bueno ni diferente, seguirá todo igual. Y no es que esto sea malo, seguro hay quienes son completamente felices como están y no cambiarían nada, pero si no es tu caso, -como no es el mío- hay que tener cuidado del “No pasa nada”, al contrario, que pase, haz que suceda.
“Que tu sueños sean más grandes que tus miedos”.
Viajar a Italia
Dato curioso: el viaje que pensé me iba a tener lejos de las personas que amo, nos ha acercado como nunca, nos hemos reunido antes de salir de México y ya en Italia he recibido mensajes de texto o de voz, videollamadas (bendito internet) algún detalle inesperado que me hace sentir cerquita de ellos. Y aquí los tengo queridos, bien cerquita del corazón.

La vista desde mi cuarto. Roma, Italia 🙂
Día 1
El avión
Esta vez (creo que la segunda vez en mi vida) alguien me acompañó al aeropuerto. Detallazo de mi amigo/sobrino Andrés, ¡gracias Mijo!, me ayudaste a comenzar (aún) más contenta el viaje.
Primer miedo superado: el aeropuerto. Siempre me estresa mucho la idea de llegar tarde, perder el avión, pasar por la revisión del equipaje y ahora me preocupaba también la revisión del pasaporte, me imaginaba una de esas escenas de película en que te detienen y no te dejan pasar ni regresar y te tienes que quedar a vivir en el aeropuerto (jajaja, ok, demasiada televisión). Pero no, todo salió bien, llegué temprano, pasé la revisión de volada (no documenté) y hasta me dio tiempo de adelantar una entrega urgente del trabajo.
Esperé unas 2 horas en el aeropuerto de la Ciudad de México y estuve bien al pendiente del vuelo en las pantallitas. Todo en orden, abordamos a tiempo, y mis vecinos de asiento eran muy amables (cosa buena, porque viajamos 13 horas juntos). Como a los 10 minutos nos avisa el capitán que el vuelo ha sido retrasado por tránsito aéreo, habría que esperar 45 minutos, espera que así sin más explicación se prolongó más de 2 horas.
Salimos casi a las 10 de la noche (WTF!!!) todavía no despegábamos y ya estaba cansadísima! En fin, inició el vuelo con el corazón revoloteando y una emoción contenida para no gritar y aplaudir #porqueadulto (jajaja).

Atardecer en el Aeropuerto de Roma, Italia
Aeropuerto de Madrid
Volamos durante 13 horas y aterrizamos en Madrid a las 3pm. Aquí hubo 2 cosas: 1 buena, ¡llegamos bien, sanos y salvos!, y una mala, mi vuelo de conexión a Roma salía a las 3pm. y se cerró desde las 2:15pm. O sea, que perdí el vuelo (sí, otra vez). Pero bueno, esta vez fue culpa de la aerolínea. La verdad, no estaba segura de qué hacer en un caso como este, así que me la pasé preguntando cómo podía pedir el reembolso y conseguir un ticket para un vuelo nuevo (porque ya saben, preguntando se llega a Roma, jaja).
“Nada tía, que estás jodida, tu vuelo ya ha partido. Tienes que ir a las oficinas de Aeroméxico para te den otro vuelo” me dijeron en la línea con la que se supone que volaría a Roma. Así que anduve de la Terminal 2 a la 1 y luego a la 4 y a la 3 y así, como 5 veces tratando de encontrar la oficina fantasma. -Dios bendiga los zapatos cómodos y las maletas con rueditas-.
Hasta que por fin una chica muy maja me dijo: “Nada, que Aeroméxico no tiene oficinas en este aeropuerto” -(susto, susto, susto)-. “Pero tengo su número, llámales y exige que te den un boleto para el siguiente vuelo” -(gracias, gracias, gracias).
Hablé desde un teléfono público a un número gratuito y me dieron el código para mi siguiente vuelo, Tardé como otra media hora en que alguien de alguna aerolínea pudiera confirmar mi vuelo, pero ¡lo logré! y 2 horas y media después, ya estaba en otra sala esperando mi vuelo nuevo.
Moraleja: Siempre habrá alguien que los ayude, nomás no se paniqueen, primero resuelvan un obstáculo, luego el siguiente.
Y pues nada tíos, que ya me conozco bien el aeropuerto de Madrid, jajaja.

Ticket to ride
Roma
Mi reservación de alojamiento era válida hasta las 9pm. Llegué a las 10:30 (sí, tarde otra vez). Toqué el timbre varias veces, nada. Tuve que llamar a mi host desde mi teléfono mexicano, aunque me cobraran el roaming, ni modo. Contestó ¡en español! (bendita suerte), un italiano súper lindo que regresó al alojamiento para hospedarme, se llama Andrea y el lugar se llama Be my guest. Se los súper recomiendo si algún día vienen. No es caro, incluye el desayuno y está a una calle del metro en el barrio de San Giovanni.
¡Estoy en Roma y tengo el corazón bien rojo!

Aeroporti di Roma, Italia
Tips de viaje:
*Haz el cambio de moneda en el aeropuerto, así evitarás los impuestos que te cobran en el país al que vayas.
*De ser posible, viaja ligero. Recuerdo un tiempo en que era hippie y sólo usaba un shampoo para el cabello, pasta dental y una cremita para todo. Ahora, uso 5 productos para el cabello (!!!), 2 cremas para la cara, 1 para el cuerpo, bloqueador solar, pasta dental, enjuague bucal, desodorante y talco. ¿En qué momento dejé de ser hippie? No lo sé, pero agradezco no haber llevado nada de eso en la maleta y no sumarle kilos que después habría tenido que ir cargando en el aeropuerto de Madrid. Si no pueden vivir sin sus productos, llévenlos en envases pequeñitos, verán que no son taaaaan necesarios.
*Prepara tu checklist y revísala mientras haces tu maleta. Apunta todo. Documentos, dinero, tarjetas de crédito, productos de higiene, ropa, zapatos, dispositivos eléctronicos, cables. Yo olvidé el cable cargador de mi cámara y no lo encontré en Roma, así que sólo podré tomar fotos con el celular y mi cámara sólo le ha sumado peso a mi maleta.
*Si viajas con sólo una maleta pequeña puedes llevarla en la cabina, ahorrarte la documentación y estar esperando el equipaje en el aeropuerto, esto te ahorrará tiempo súper valioso sobre todo si tienes algún vuelo de conexión.
*Lleva un libro y tus dispositivos electrónicos con la pila cargada al 100%, te ayudarán a pasar mejor el tiempo por si tienen que esperar.
Qué maravillosa eres, Sthelix!!! Qué lástima que no pudimos vernos antes de tu chingón viaje ( único calificativo acertado)… Espero que sigas feliz y suertuda!!!! Te admiro, amiguita! Harto!! Pa’ cuando retachas? O te quedas?????? 😍😘😘😘
¡Oh, qué bonitas (y chingonas) palabras Ceci querida! Retacho el 30 de junio, nos vemos cuando vuelva, ¿no? Porque de que vuelvo, vuelvo, claro que sí 🙂