NÁPOLES
No sé por qué siempre que pensaba en venir a Nápoles me dolía la panza, tenía un sentimiento de vacío, de esos que suelen llenarse de mariposas. Es la primera ciudad de Italia de la que no tenía ninguna idea preconcebida, no imaginaba cómo podría ser, lo único que sabía era que aquí se hace la mejor pizza del mundo.
Pero no sabía que Nápoles es enoooorme, caótica y tan llena de gente. No sabía tampoco que no se parece en nada a las otras ciudades de Italia en las que he estado.

Esperando el tren que me llevará al sur
La Stazione Centrale
Llegué en tren desde Verona y desde la terminal de trenes comenzó el shock. La estación central es la misma para trenes, autobuses y para el metro. Así que es difícil saber cuál de los trenes es para viajes largos y cuál de ellos es el metro (ya lo usé algunas veces pero todavía no descifro bien cómo funciona). Tampoco hay taquillas, sólo máquinas para comprar los boletos, que por cierto, son las mismas para comprar tickets de autobús, tren o metro (cosa que no sabía). Anduve por ahí tratando de encontrarle la lógica a los andenes pero nomás no les hallé el modo.

Metro de Nápoles
Tenía mucha hambre y, tampoco sé por qué, pero mi maleta pesa cada día más. Lo único que quería era llegar a mi habitación a dejar mis cosas e ir por algo para comer.
Como no tenía idea de cómo llegar caminando, busqué un taxi a la salida de la terminal. Caos. No hay filas y hay un montón de taxis que tampoco siguen un patrón de comportamiento. Entre ellos se ponen de acuerdo para ver quién sigue.
Me dejaron a 2 calles de mi B&B porque llegamos por una calle que era sentido contrario. Bajé del taxi y no sabía qué sentir. “¿A dónde chingados me vine a meter?”-pensé mientras caminaba por primera vez en la ciudad. “Se parece al centro de la Ciudad de México, pero del lado de Eje Central”.

En esa calle al fondo, entre edificios, ahí vivía yo 🙂

Callecita de Nápoles
La Tierra de la pizza
Me recibió el chico encargado del B&B, me dio las llaves, me enseñó el lugar y me dio 2 mapas. Uno grande, de Nápoles completito y otro más chiquito, del centro de Nápoles, que es en donde está el alojamiento.
En ese mapa (en el chirris) me marcó lugares a los que podía llegar caminando y me marcó las atracciones turísticas. También me recomendó el mejor lugar para ir a comer pizza.

Mapa de Nápoles
Un minuto después, se fue y me quedé sola en el edificio. Cuando entré a mi habitación en serio que tenía ganas de llorar. No podía ser que después de haber estado en Verona, que parece un lugar salido de un cuento de hadas, haya venido a meterme a la Colonia Doctores de Italia (jajaja).
Pero bueno, al mal tiempo, buena cara. “Vamos a darle una oportunidad a la ciudad, sorpréndeme Nápoles”, pensé mientras me lavaba la cara. Así pues, agarré mi mapita y me salí a buscar el mejor lugar para ir a comer pizza.
Se llama Concettina Ai 3 Santi y tal vez exagere un poco, pero yo digo -y también lo dice la gente local-que sí es el MEJOR. Y si es el lugar en donde se hace la mejor pizza de Italia, es entonces, el lugar en donde se hace la mejor pizza del mundo. 🙂

El lugar donde se hace la mejor pizza del mundo
Los Napolitanos
Hay que tomar en cuenta que soy bien desorientada y a eso hay que sumarle que no quería estar ahí, que cruzar las calles es difícil porque la gente maneja como la chingada y que tenía muchísima hambre. Pues bien, otra vez me perdí para llegar a la pizzería. Y me quedé paradita en una esquina, buscándole los pies y la cabeza a mi mapa.
Una chica se acercó y me dijo en italiano: “¿Puedo ayudarte?” -“Sí, grazie. Estoy buscando este lugar, ¿sabes cómo puedo llegar?”. -“Ah, sí. Estás a 2 calles, sigue derecho y la encontrarás, ten un bonito día, buon appetito”. Oh, gracias Nápoles, estás empezando a mejorar.
Llegué a la pizzería y nadie hablaba español, tampoco inglés. Así que con mi pésimo italiano le conté al mesero que era mi primera vez en Nápoles, que quería comer pizza y que me recomendara su favorita. Se puso a decirme no sé qué tanto de los ingredientes y terminó recomendándome otro platillo italiano que no era pizza.
Pero ya estaba ahí y con toda la paciencia que pude juntar (la cual es mínima cuando tengo hambre) le sonreí y me puse a traducir lo que quería decirle con la app de iTranslate.
Ya casi lo lograba -o a lo mejor no-, cuando se acercó un chico que estaba comiendo en la mesa de al lado y nos dijo: “Yo hablo inglés, yo puedo traducir” (¡Grazie mille!). Este chico me recomendó una pizza margherita con mozzarela di bufala y es, de verdad, la mejor pizza que he probado.

La mejor pizza del mundo 🙂

Pizza Margherita con Mozzarella di Bufala
“Aquí viene sólo la gente de Nápoles, ¿cómo supiste de este lugar?” -“Ah, me lo recomendaron en mi B&B”. Nos quedamos platicando un rato en italo-spanglish y nos caímos bien. Me dijo que es normal que me sintiera así si era la primera vez que estaba en Nápoles:
“Nápoles te hará llorar 3 veces:
- la primera, cuando llegas;
- la segunda, cuando te vayas;
- la tercera, cuando te peses.” (jajaja)
Me contó que es chef, pero también es ingeniero, organiza eventos de música y que ¡le gusta Molotov! Ahora tengo un amigo napolitano (se dice: ná-po-lé-ta-no). 🙂

Nuevo estado civil: en una relación con mi pizza 🙂
Librería Berisio
Alessio, mi nuevo amigo, me invitó a un evento en una librería/bar. Contra todo pronóstico y muy contrariamente a lo que habría hecho en otro momento, fui. (Este viaje está lleno de primeras veces). Así que me tocó recorrer Nápoles de noche y mientras más me iba acercando al lugar al que me dirigía, mejor me iba cayendo la ciudad, ya no me pareció tan fea y hasta empezó a gustarme.
Tengo muy lindos recuerdos de esa noche, mi nuevo amigo me presentó a sus amigos y, una vez más en Italia, así nomás, sin preguntas ni juicios ni nada, me dieron la bienvenida.

Librería Berisio
Acá prefieren que les hables en español que en inglés, aunque la mayoría sólo habla italiano. Yo siento que hago trampa cuando hablo en español, jaja.
Conocí mucha gente a la que le gusta la música y entre todos organizan un festival cada año: el Ariano Folk Festival. Muchos de ellos no ganan nada en este evento, pero lo hacen porque les gusta, por puro amor al arte.

Ariano Folk Festival 2017
Tocaron 2 bandas esa noche, una de blues y una de jazz manouche, platiqué con los músicos y les pedí que me firmaran su disco para regalárselo a mi amiga Giovanna (amiga, ojalá te guste).

Strada Ketélos, banda de jazz manouche

Haciendo amigos 🙂
Buona fortuna
Nápoles te conquista por el estómago, y te atrapa para siempre. Acá hay que comer pizza, frittatina di maccheroni, pasta, tomar cerveza (vino o lo que tú prefieras), acá hay que comer rico y pasársela bien.

Buona fortuna es conocer a un chef italiano y que cocine para ti 🙂 (se dice: qué-pin-che-suer-tu-da-y qué-pin-che-pre-su-mi-da)

Ingredientes para LA pasta 🙂

Frittatina di Maccheroni, la “garnacha” de Nápoles

Spaghetti con vongole
Nápoles me ha enseñado 3 cosas:
1) Que la comida importa. No hay que comer cualquier cosa, hay que comer bien y hay que comer rico. Es lo que nos mantiene vivos pero también puede nutrirte el alma.
2) Que nunca, nunca, nunca debemos dejar de hacer lo que nos hace felices. No importa la edad que tengas o que esa actividad no te dé dinero, ten claro qué te apasiona y, ¡hazlo!
3) Que la magia de un lugar está en su gente. Siempre, en donde sea. Es la gente lo que importa.
Después de que el primer día quería salir corriendo, al final, decidí quedarme algunos días más. Y bueno, algo me dice que sí voy a llorar cuando me vaya y, si sigo comiendo pizza de esta manera, seguro también lloraré cuando me pese, jajaja. 🙂
¿Qué ver en Nápoles?
- Piazza del Plebiscito
- Castell dell’Ovo
- Galleria Accademia delle Belle Arti
- Pompei
- Palazzio Dello Spagnolo