Hay de viajes a viajes. Algunos requieren una gran preparación, en mi caso, hay algunos viajes que requieren que se alineen las finanzas con la salud, con el deseo, con los sueños y hasta con los planetas. Y otros que fluyen desde que los pensaste, pasan y te cambian la vida.
Hay algunos viajes de los que uno nunca regresa por completo. Se deja parte de uno mismo en el momento, en los paisajes, en la niebla, en el viento. Y al mismo tiempo, mientras va uno dejando pedacitos del alma en el camino, va también recogiendo fragmentos de realidad que se adhieren a la memoria. El olor de la madrugada, el frío que cala los huesos o el sol que deslumbra y que calienta hasta cuando se tiene el alma humedecida.
Cada elemento que se suma a uno mismo en los viajes nos transforma, nos acerca también un poco más a la verdadera esencia de lo que somos. A veces, si ponemos atención, podemos percibir cosas que jamás podríamos en el refugio de nuestra comodidad.
Uno de los elementos que forman parte de cada viaje y que van acompañándonos en el camino es la música. Las canciones que escuchamos en el camino forman parte innegable de cada viaje y nos ayudan a traer a la memoria cada uno de los trayectos, cada momento y, lo más importante, nos hacen recordar lo que sentíamos en ese instante. Recordar lo que sentimos en un momento al escuchar una canción es pura magia.
Un viaje puede convertirse también en un tesoro. Para mí, los más especiales son aquellos viajes en carretera con mi padre, cada uno de ellos semeja al proverbio “nunca se entra al mismo río”. Tampoco vuelve nunca la misma persona que se fue. Regresamos siempre distintos -pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión-.
Escucho a Agustín Lara, a Los Panchos, a Luis Arcaraz y mi padre está conmigo, al volante, silbando y cantando mientras conduce. ¿Hay algo más mágico que eso?
Cada quien tiene un soundtrack especial, que nos acompaña casi sin darnos cuenta pero que forma parte crucial de lo que vivimos. En el playlist de mi vida está la música que me presentó mi papá y la que conocí por mis amigos, pero también la que yo he ido descubriendo en el camino.
Para mí, la música de La Barranca es prácticamente el soundtrack que le pone fondo a mis momentos. Me ha acompañado cuando he tenido el corazón roto, cuando me vi en la cima de una pirámide y alguien me tomaba de la mano. Cuando estaba a punto de intercambiar mis sueños por seguridad y estabilidad. En los insomnios y en las fantasías de nuevos amores. En el amor que duele y en el amor real, ese que te llena y que te desborda. La música de La Barranca ha sido parte de una historia, intensa, oscura, palpitante, grandiosa, trepidante y luminosa a la vez. Es por ello que quise dar inicio a este blog con el pretexto de su último concierto.

José Manuel Aguilera en la FIL 2016 | Ciudad de México
Un concierto acústico, que desnuda las canciones y las deja tan vulnerables como al que las escucha, con el riesgo de que se te metan más fácilmente al corazón y ahí se queden, como parte del bagaje que te acompañará en otro momento o en algún recuerdo. (como botones que pondrán en marcha tus memorias).
–Pienso que algunos viajes sólo pueden hacerse en acústico, desconectándose de todo, quitando las capas y capas con las que uno se va “protegiendo” de la vida. Son viajes en los que puedes elegir vivir sin teléfono, sin tele, sin aire acondicionado, sin comodidades, pero también sin miedo.-
Esta noche tocaron José Manuel Aguilera y Yann Zaragoza en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México. A veces me pregunto con qué canción le presentaría a alguien a mi banda favorita, y pues, esta canción coincide también con el momento más bonito de la noche, (para mí, por supuesto): “Hasta el fin del mundo”.
Les dejo el video de una canción inédita que, por cierto, grabó alguien más, porque no quise perderme el momento; para poner atención y sentir la música que ya no es de José Manuel, ni de La Barranca, es mía. Y de todos los que los seguimos.
Y bueno, ¿qué tiene que ver esto con viajar? TODO. ¿Qué es la música, sino un viaje hacia adentro y hacia afuera de uno mismo?
Compártanme sus canciones favoritas para viajar y viajemos juntos, en modo acústico.
Los abrazo. Nos leemos pronto.