Abres los ojos, miras el techo y por un momento no sabes en dónde estás.
En esos 5 segundos en los que tu conciencia aún no termina de despertar agradeces no sentir nada, aunque el hoyo negro en tu pecho no tarda en aparecer.
Sabes que deberías ponerte en pie pero no puedes, hoy es ese día en que no te puedes levantar, moverte es casi imposible.
Empiezas a llorar casi sin razón, tal vez para llenar ese vacío, esperando quizás que algo florezca de la humedad de tu alma.
Ese es el día en que, después de resistir lo más que pudiste, la depresión llega con todo y maletas a instalarse en tu casa, en tu cabeza, en cada rincón de tu ser, ese ser que ha perdido identidad, que se siente pesado, desvanecido como tu voluntad.

@siempregotica
Insomnio. Migraña. Depresión.
Has tenido algunos periodos en que eres un poco más funcional. Pero la depresión siempre está ahí, acechando, esperando a que te descuides un poco para aparecer y dominarlo todo.
En esos momentos, cada cosa que logras hacer se siente como una pequeña victoria. Levantarte, bañarte, cepillarte los dientes, trabajar, convivir.
Hasta que ya no. Hasta que vuelve a aparecer la desesperanza a envolverte con toda su oscuridad.

@siempregotica
El protagonista de esta historia soy yo contándote lo que he vivido durante mucho tiempo, pero también puedes ser tú o alguien cercano a ti.
Es muy difícil poder explicarle la depresión a alguien que no la ha sentido. Y es muy difícil entenderla desde fuera.
No es algo que uno elige, que no desaparece “echándole ganas”, “escuchando música alegre”, ni “bailando hasta que te sientas mejor”.
Si supieran que hay momentos en que no tienes energía ni para levantarte a comer o siquiera para abrir los ojos, aún así no estarían ni cerca de entender la gravedad de lo que estás pasando.

@clarasacafotos
La soledad, la desesperación, el llanto en silencio, abandonar toda esperanza.
Es no sólo imperante sino imprescindible darle un espacio en la realidad a la salud mental. En estos momentos en que se supone que hay una mayor apertura, sigue siendo un tema tabú.
Y no sólo para quienes lo ven desde fuera, sino también para quien lo vive. Es un tema que no se toca, que avergüenza, que no se habla y, por lo tanto, que muchas veces no se trata.
Estas breves palabras no pueden describir a fondo lo que alguien deprimido puede llegar a sentir y las graves consecuencias que la depresión puede traer consigo. Los pensamientos de suicidio, de sentir que tu presencia en el mundo no tiene sentido, que no le importas a nadie, que da lo mismo si vives o si mueres.

@alfonsocasas
Escribo esto después de muchos, muchos años de padecer la desesperación, la vergüenza y el sentir que por más que dé mi mejor esfuerzo mi energía se terminará antes de lograr lo que me proponga.
Después de mucho tiempo de sentir que todo, absolutamente todo me costará un esfuerzo brutal y que nunca será suficiente. Que yo no soy suficiente.
Sin embargo, todo esto es la enfermedad hablando, adueñándose de mi persona.
Hoy sé que un buen tratamiento psiquiátrico -y agradezco infinitamente haber llegado con un médico que no sólo me entiende y me medica, sino me acompaña en el camino para salir adelante-, en conjunto con la terapia psicológica, puede salvar vidas -Gracias infinitas, Horacio-.
Reencontrarte, reconstruirte. Ser tú mismo, sin sombras acechando.

@72kilos
Si te has sentido solo, desesperanzado, culpable y avergonzado por tu tristeza infinita, por la oscuridad de la depresión, quiero que sepas que no, no estás solo.
Hay más personas que están pasando o pasaron lo mismo que tú. Escríbeme, en mí tienes una mano para ayudarte a salir de la adversidad.
Entiendo lo que estás pasando y por eso mismo, no te juzgo, al contrario, te abrazo con el amor que sólo pueden sentir las personas que han salido del abismo.
Espero de todo corazón que tu voz suene con fuerza, que los sueños regresen, que la luz te siga y que la fuerza te acompañe.
Con amor, para los corazones desesperados, sigo aquí, aquí estoy.